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Game Of Thrones 8-02

Game Of Thrones 8-02

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Game Of Thrones 8-02

Game Of Thrones Temporada 8-02

Un Caballero de los Siete Reinos”. Así se titulaba el segundo episodio de la octava temporada del Trono de Espadas que debutó anoche, tras una larga semana de espera, durante la cual todos los aficionados se han aventurado en discusiones y teorías diversas sobre lo que se les había mostrado en la primera entrega y sobre lo que sucedería en el futuro. Un episodio de pasaje, que marca amargamente el comienzo del final, que nos lleva con escenas conmovedoras e intensas entre los protagonistas, obligándonos a apreciar estos momentos finales ya que, con toda probabilidad, será la última vez que veremos a muchos de los personajes. Un episodio que supera con creces al primero, que se asienta sobre los cimientos que éste ha sentado, y que trae consigo la verdadera esencia del Trono, como no había sucedido en mucho tiempo. Pero vamos a entrar en detalles.

La calma antes de la tormenta

Si el primer episodio parecía muy precipitado y, a veces, casi desordenado, esta vez la historia es capaz de retomar el rumbo correcto, centrándose en todos los aspectos. La sucesión de los acontecimientos se realiza de forma estudiada, dotándonos de todos los elementos necesarios para la trama y sazonándolos poco a poco con momentos de quietud y diálogo, que nos permiten hacernos pasar por los personajes y las situaciones y disfrutar plenamente de cada momento.
Por unos instantes, nos pareció que estábamos realmente en los cuartos oscuros de Invernalia, con armadura y listos para la batalla, mientras que la ansiedad y la expectativa parecían desgastarnos lentamente.

Una sensación cruda y pura, extremadamente difícil de conseguir y que sentimos por última vez durante las fases de preparación de la “Batalla de los Bastardos”, en la ya lejana sexta temporada. El ritmo equilibrado y bien gestionado, junto con la alternancia equilibrada entre escenas importantes y menos importantes, eleva el episodio al nivel al que el Trono nos había acostumbrado en las siete temporadas anteriores, recuperando todos aquellos momentos que habían hecho de la serie un relato en el que sumergirnos por completo, un relato en el que, sí, encontramos batallas colosales y luchas emocionantes, pero que fue ante todo un juego y un poder político, en el que los personajes discutían, trazaban tramas y se enfrentaron entre ellos. Y es a partir de los personajes y de las interacciones entre ellos que este episodio toca la parte más humana del espectador, haciéndonos felices y melancólicos a la vez.

Una última despedida

“Valar Morghulis”. Es decir, todos los hombres deben morir. Un dicho que se ha convertido en icono de toda la serie y que, en estos momentos, parece más adecuado que nunca. Con el poderoso ejército de extraños a las puertas de Invernalia y el inicio de la mayor batalla en la historia de Westeros, el tiempo parece agarrarse como un nudo deslizante alrededor de las gargantas de los protagonistas. La muerte está literalmente marchando sobre el reino y se cobrará la vida de cientos, si no miles, de personas vivas, incluyendo a nuestros personajes favoritos.

Un aspecto del que los fans son muy conscientes y que los escritores han explotado inmediatamente en este episodio, integrando muchos diálogos e interacciones que habíamos estado esperando durante algún tiempo, desarrollándolos de forma inteligente y en parte un poco “predecible pero que aún así nos ha satisfecho y excitado.
Perdí la cuenta de cuántas de estas conversaciones tomaron la forma de una despedida final, triste y dulce en anticipación a la batalla, y también cuántas de ellas terminaron el ciclo narrativo de los diferentes personajes a través de una estructura de anillo que nos mostró cuánto se han desarrollado a lo largo de la historia. Esta vez, a diferencia del primer episodio, nuestros queridos protagonistas aparecen como individuos completos, personas reales dentro de una pantalla, con todas sus facetas y complejidad, exudando humanidad en todo momento, apareciendo reales y sinceros hasta el final.

Este último toque de los escritores nos hará sufrir aún más las muertes que vendrán, haciéndonos pensar en todo lo que ha sido y ahora llegará a su fin, pero hasta entonces no dudaremos en disfrutar cada momento, de hecho, para citar a un bruto pelirrojo, “Sí, todos los hombres deben morir, pero primero viviremos”.

Un cuerpo, un corazón, un alma

Como la última vez, en esta sección voy a hablar en detalle sobre algunos eventos del episodio, así que os advierto con un SPOILER WARNING! y si aún no lo habéis visto os invito a que saquéis conclusiones.

Dicho esto, después de este episodio me parece imposible evitar algunos comentarios sobre las relaciones entre los diferentes personajes, empezando por Brienne y Jamie. En una de las escenas más conmovedoras y significativas de la serie, hemos visto, en este episodio, la amada Brienne de Tarth siendo oficialmente elegida caballero por Jamie, conmovida tanto como la mujer. Un paso importante en la relación entre los dos personajes, una relación turbulenta y dolorosa, pero que ha enamorado a la mayoría de los fans y que se concluyó (al menos por ahora) a través de este momento extremadamente íntimo y dulce, un símbolo de respeto mutuo y admiración.

De cara al futuro encontramos la reconciliación entre Sansa y Theon, que acaba de llegar a Invernalia. En este caso, el impacto de la situación fue casi inesperado. Aunque ya sabíamos de la cercanía entre los dos (haber crecido juntos y haber tenido buenas y malas experiencias) no estábamos preparados para un encuentro tan lleno de sentimientos, que nos hacía sonreír y esperar. Theon parece haber regresado a Stark no sólo para redimirse de su pasado sino también, como dice explícitamente, para poder acercarse a Sansa, el que lo había apoyado en los momentos más oscuros, convirtiéndose en su salvador. Tenemos que admitir que, aunque nunca imaginamos una pareja como esta, hay que decir que los dos juntos son más que interesantes.

Y aquí llegamos al momento más importante. Arya y Gendry. Esta fue una pareja esperada por muchos, muchos fans, incluido yo. Los dos personajes se habían caracterizado, desde el principio, por una gran armonía y su relación se había ido profundizando rápidamente a lo largo de las estaciones, aunque sólo como una amistad. Juntos, habían recorrido un largo camino, luego se vieron obligados a separarse y, a partir de ese momento, los espectadores habían estado esperando su reconciliación. Si el primer episodio nos había dado algunas escenas divertidas y esperanzadoras entre los dos, en este episodio su relación cambia, dando un paso adelante y profundizando, para alegría de muchos y, en este punto, sólo podemos esperar que ambos salgan vivos de la batalla para poder verlos juntos de nuevo.

Conclusiones

Como ya se mencionó en la introducción, este episodio es un episodio pasajero, una transición hacia la batalla de Invernalia y como tal es más que excelente. La gestión de la narrativa, de las acciones y de los personajes consigue transmitir plenamente el sentimiento de urgencia, de ansiedad y de miedo, llevándonos en el lugar de los protagonistas, todo ello acompañado de varios elementos argumentales muy significativos que impulsan los próximos episodios y aumentan la tensión general. Además, es un episodio marcado por despedidas y momentos conmovedores, emocionantes y extremadamente memorables.

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